Un estudio que empieza con una caminata
Cada proyecto empieza igual: una caminata tranquila por la propiedad con las personas que viven allí. Observamos por dónde corre el agua después de una tormenta, dónde el perro ya marcó un camino y qué rincón recibe el último sol de la tarde.
Después dibujamos. No un plano de exhibición, sino un jardín que encaja con la casa, el vecindario y el presupuesto, con plantas que se verán mejor en el quinto año que el primer día.
El mejor cumplido que recibimos es cuando un vecino pregunta cuánto tiempo lleva ahí el jardín.




